Muchas veces un diseño o una construcción deficiente, la corrosión del refuerzo, el cambio de uso de una edificación o un incremento en las cargas de diseño original, sumados a innumerables efectos ambientales crean la necesidad de pensar en reforzar una estructura. Normalmente el reforzamiento se ha hecho de manera convencional, ya sea agrandando las secciones estructurales o colocando elementos metálicos que ayuden a tomar las cargas.

Sin embargo, cada vez más se introduce en nuestro medio un sistema de reforzamiento estructural basados en nuevos materiales de alta tecnología que presenta innumerables ventajas frente a los métodos convencionales: la fibra de carbono, un polímero 10 veces más resistente a la tracción que el acero (35,500 kg/cm2 vs. 4,200 kg/cm2) y mucho más liviano.